Alicia Fernández Sevilla, Clara Ramón Peinado, María Morro Goñi, Inés Langarita de Gregorio, Ignacio Tobajas Diez, Isabel Galiana Cameo
La incidencia de una lesión en el menisco es del 12% al 14% con una prevalencia de 61 casos por cada 100.0001. Otros estudios mencionan una incidencia anual de 79 casos por cada 100.0002. Este porcentaje aumenta si se trata de un desgarro meniscal en el que el ligamento cruzado anterior (LCA) sufre alguna alteración, oscila entre un 22% y un 86%. Los desgarros del menisco interno (37%) y los de LCA (36%) son las lesiones más comunes asociadas a daño en el cartílago articular. La tasa de desgarros meniscales aumenta a medida que existe una lesión inicial del LCA. Un retraso prolongado en la reconstrucción del LCA se relaciona con una mayor incidencia de lesiones de menisco1. El desgarro de la raíz posterior predomina en el menisco interno sobre el externo. Esto puede deberse a que durante la flexión de la rodilla, el menisco externo es más móvil, mientras que el movimiento del interno queda más limitado; por lo tanto, se vuelve más vulnerable al choque entre el cóndilo femoral y la meseta tibial3. La práctica deportiva de alto nivel o un aumento de la laxitud de su rodilla después de una lesión del LCA, tienen más probabilidades de someterse en un futuro a una cirugía con implicación de menisco1.
The incidence of meniscal injury is 12% to 14% with a prevalence of 61 cases per 100,0001. Other studies mention an annual incidence of 79 cases per 100,0002. This percentage increases if it is a meniscal tear in which the anterior cruciate ligament (ACL) suffers some alteration, ranging from 22% to 86%. Internal meniscal tears (37%) and ACL tears (36%) are the most common injuries associated with articular cartilage damage. The rate of meniscal tears increases as there is an initial ACL injury. Prolonged delay in ACL reconstruction is associated with a higher incidence of meniscal injury1. Posterior root tears predominate in the internal meniscus over the external meniscus. This may be due to the fact that during knee flexion, the external meniscus is more mobile, while the movement of the internal meniscus is more limited; therefore, it becomes more vulnerable to the collision between the femoral condyle and the tibial plateau3. High level sports practice or increased laxity of their knee after an ACL injury, are more likely to undergo future surgery with meniscus involvement1.