Cristina Lacadena Martínez, Javier Nicolás Vicente Moreno, Marina Cabrero López, Monika Antonova Taushanska, Violeta Muñoz Muñoz, Alba Betato Soler
El tratamiento quirúrgico de la gonartrosis se enfoca en mejorar la función articular y aliviar el dolor en los pacientes afectados. Las opciones quirúrgicas incluyen el lavado y desbridamiento artroscópico, las osteotomías y la artroplastia de rodilla.
El lavado y desbridamiento artroscópico consiste en irrigar la articulación con suero fisiológico para eliminar partículas y tejidos dañados, proporcionando alivio temporal del dolor y reduciendo la irritación del tejido sinovial.
Las osteotomías son utilizadas para corregir desalineaciones en el eje de la rodilla y redistribuir la carga en áreas específicas del cartílago articular. Estas cirugías pueden retrasar la progresión de la gonartrosis y permitir que los pacientes mantengan su actividad física.
La artroplastia de rodilla, una técnica altamente aceptada, implica reemplazar la superficie articular dañada con prótesis para restaurar la función y aliviar el dolor. Existen diferentes tipos de prótesis, y la elección depende de factores individuales del paciente, como la edad y nivel de actividad.
Preservar el ligamento cruzado posterior (LCP) durante la artroplastia es un tema debatido. Si bien esto puede mantener la estabilidad de la rodilla, su tensión adecuada debe ser cuidadosamente considerada para evitar complicaciones.
La selección del tratamiento quirúrgico debe basarse en la evaluación individual del paciente y su estado de la enfermedad. La colaboración entre el equipo médico y el paciente es fundamental para lograr resultados exitosos y mejorar la calidad de vida en la gonartrosis.
En resumen, las opciones quirúrgicas en la gonartrosis ofrecen soluciones para mejorar la función y reducir el dolor, y la elección adecuada depende de la evaluación individual del paciente y las características de la enfermedad.
Surgical treatment of gonarthrosis focuses on improving joint function and relieving pain in affected patients. Surgical options include arthroscopic lavage and debridement, osteotomies and knee arthroplasty.
Arthroscopic lavage and debridement involves irrigating the joint with saline to remove particles and damaged tissues, providing temporary pain relief and reducing synovial tissue irritation.
Osteotomies are used to correct misalignments in the knee axis and redistribute the load on specific areas of the articular cartilage. These surgeries can slow the progression of gonarthrosis and allow patients to maintain physical activity.
Knee arthroplasty, a highly accepted technique, involves replacing the damaged joint surface with prostheses to restore function and relieve pain. There are different types of prostheses, and the choice depends on individual patient factors, such as age and activity level.
Preserving the posterior cruciate ligament (PCL) during arthroplasty is a debated topic. While this may maintain knee stability, its adequate tension must be carefully considered to avoid complications.
The selection of surgical treatment should be based on the individual patient’s assessment and disease status. Collaboration between the medical team and the patient is critical to achieve successful outcomes and improve quality of life in gonarthrosis.
In summary, surgical options in gonarthrosis offer solutions to improve function and reduce pain, and the appropriate choice depends on the individual patient’s assessment and disease characteristics.